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Testimonios |
UNA VISIÓN DEL SUR
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Os presentamos a Javier Andaluz, un joven abulense que ha participado, en julio de 2009, en el programa Jóvenes Solidarios.
Permaneció durante tres semanas en Nicaragua, donde conoció de cerca algunos de los proyectos de Amycos.
Ahora quiere compartir con todos vosotros parte de esta experiencia.
Para empezar Javier nos relata algunos de los puntos de su recorrido nica.
Uno de los primeros sitios que visitamos fue “la comunidad de Betania, situada en los alrededores del municipio de Posoltega, una comunidad formada por segundos desplazados del huracán Mitch, donde Amycos tuvo un proyecto de vivienda. Pasamos la noche con ellos, y a la mañana siguiente desayunamos con las familias, las cuales se mostraron muy acogedoras y fomentaron un encuentro muy emotivo para mi. Tras esto compartimos con los chicos del pueblo diferentes juegos y una piñata.
Después visitamos otras comunidades donde se habían llevado a cabo proyectos de vivienda, unos más exitosos que otros. También visitamos comunidades rurales como los Llanos y Mª Jesús Olivas. En esta última comunidad se estaba llevando a cabo un proyecto de viviendas y tuvimos la oportunidad de echarles una mano para pintar sus casas. Visitamos también la isla de Ometepe, donde compartimos el día con una cooperativa de agricultores, y también visitamos un proyecto cerca de León donde se había hecho una escuela, un comedor,…”
Además de esto “en la capital tuvimos la posibilidad de acercarnos a la UCA (Universidad Centroamericana), donde importantísimos ponentes como Fernando Cardenal, María Vigil, la gente del Instituto Juan XXIII, etc. nos dieron una visión histórica, política y económica de Nicaragua, lo que nos sirvió muchísimo para enmarcar nuestras actuaciones”.
También ha querido mostrarnos algunas de sus impresiones sobre la gente que conoció y los principales problemas que ha podido percibir.
“Me resulta difícil juzgar a los nicas, pues lo primero que ves de ellos es que tienen las puertas abiertas y la sonrisa en la cara, y saben encontrar algo positivo. Lo que contrasta con la realidad de su país que es inmensamente rico en recursos naturales (recordemos que sacan 3 cosechas anuales), pero en el que sin embargo esos recursos están en manos de otros que se comportan como usureros y poseen el territorio”, por eso una de las primeras tareas debería ser la de “tener la tierra y ser responsables de ella”.
“A mi modo de entender el principal problema a nivel económico es el éxodo de capitales: el país se convierte en un punto de paso donde no se queda ningún beneficio económico de lo que allí se hace con los recursos naturales ni con la producción industrial, de forma que la economía nicaragüense se ve sometida a un desangre continuo de riqueza, pero sin embargo poseen una riqueza renovable en forma de agricultura.
A nivel político me parece que la situación es muy preocupante. Los gobiernos liberales explotaron hasta límites insospechados a los nicas, lo que generó un fuerte movimiento de respuesta. La lucha continua entre los liberales y los sandinistas se ha estancado y ha llegado a un punto de comedia donde lo liberal representa el imperialismo yanki y lo danielista nuevas formas de despotismo ilustrado que amenaza con convertirse en una parodia burlesca de las dictaduras comunistas de Sudamérica. Y creo que ambas visiones son muy perjudiciales, cada una a su modo, para los nicas.
A nivel educativo creo que faltan algunas cosas de vital importancia. Lo primero que he percibido ha sido la existencia de un gran machismo, la más preocupante violencia intrafamiliar y también la visión, en algunos casos, de los niños como mera mano de obra, además de una cierta dejadez en temas de residuos y de higiene. Considero que estos puntos son los actuales caballos de batalla que debe abordar un buen plan educativo en Nicaragua”.
Siguiendo la filosofía de Amycos, Javier también nos da algunas pistas de los que podemos hacer desde aquí para tratar de cambiar el mundo del Sur. “Lo primero es hacer llegar a todo el mundo lo que hemos vivido, ya que ha sido una experiencia transformadora, y debemos intentar que transforme en la medida de lo posible a todo el que podamos. En segundo término apostar por un modelo de vida, y por tanto, un modelo de consumo lo más ecuánime posible, apostando por el comercio local y por el Comercio Justo.
Y en último término, y no por ello menos importante, colaborar con nuestro trabajo o con nuestro dinero con organizaciones que impulsen en países del sur proyectos de cooperación internacional, desde una perspectiva de desarrollo de los pueblos y no desde una perspectiva caritativista o colonialista.”
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LA ESENCIA DE UN VIAJE A NICARAGUA
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Mónica Núñez es una de las participantes del programa Jóvenes Solidarios 2008. Estuvo en Nicaragua durante tres semanas asistiendo al curso al desarrollo sobre el terreno que organiza Amycos.
Estas son algunas de las impresiones que ha querido compartir con vosotros tras su regreso.
La situación que se vive en Nicaragua es "difícil, difícil de explicar y difícil de vivir. Es como que estuviesen anclados en años atrás en la actualidad. Es complicado ver que en pleno siglo XXI, frase muy típica, existan miles de personas que no tienen unos recursos mínimos".
En su vida cotidiana faltan "esos principios que recogen muchas Constituciones pero que son difíciles de cumplir, como pueden ser la alimentación, salud, educación, vivienda. Creo que los políticos que han gobernado no lo han hecho demasiado bien y tienen a un país en la ruina, un pueblo luchador y con futuro, pero mal llevado y abandonado.
La concienciación y la sensibilización son tareas fundamentales en la sociedad. El hablar sobre una realidad tan diferente y dura es una buena forma de concienciar a la gente. La cooperación es el futuro y el presente de muchos países. Todo el mundo debería saber como está la gente del Sur, lo jodido que lo tienen allí. En estos tiempos de crisis muchos países y gobernantes se dan cuenta de que tienen que pedir a otros que le echen un cable, pero, ¿qué pasa para esa gente que vive una crisis constante, que no tiene ni ha tenido nunca nada? Existe demasiada teoría en Derechos Humanos y solidaridad y poca práctica".
En mi viaje "percibí la ayuda internacional. Nos movíamos con Amycos y vimos lo que habían realizado y lo que se estaba llevando a cabo allí, en Nicaragua. También veíamos otros organismos y ongs, y sí parece que llegue ayuda. No conozco las cuentas de cada asociación pero sí llegan cosas."
Me quedo con "el buen recibimiento, la sonrisa de los niños y la resignación y la lucha de la gente".
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TRABAJO DE COOPERACIÓN
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María Arnáiz viajó a Nicaragua en otoño de 2008. Allí colaboró con varios de los proyectos que lleva a cabo el Instituto Juan XXIII, uno de los socios locales de Amycos.
A su vuelta quiso compartir con todos vosotros parte de su viaje y las principales reflexiones que le surgieron sobre la cooperación y el contexto social de este país centroamericano.
Anduve en Nicaragua tres meses, en el Instituto Juan XXIII (UCA), contraparte de Amycos. A través de ellos conocí el país y a su gente. El segundo país más empobrecido de América Latina.
Fue hace ya meses, y siento una dicotomía entre haber vivido experiencia que deja huella, y de una ensoñación lejana, a pesar de mantener contacto con los compañeros nicas.
En un ejercicio de acercamiento recupero la memoria del Instituto Juan XXIII del año 2008. Dejando en ella mis pasitos como alumna, como técnica y como persona.
Tuve la suerte de permanecer en Nicaragua en el Instituto Juan XXIII los tres últimos meses del año 2008, eso me permitió no sólo participar en las actividades, sino que también me mostró una síntesis de los esfuerzos del trabajo de la gente, de profesionales y participantes. Como radiografía de mi recorrido: entré por la puerta del programa de educación conociendo el proyecto de "Servicios Educativos en Red" y "Mejora de niveles educativos en Terrabona"; conocí las ventas sociales de medicamentos y el proyecto de "Salud para mujeres en el sistema penitenciario" y "Proyectos de agua en Cacalotepe".
Mis estancias más largas sucedieron en los proyectos de "Formación de líderes y organización comunitaria", "Promoción y desarrollo de la mujer", "Mejora de la calidad de vida de la población de 3 comunidades rurales del municipio de Ciudad Darío", "Proyecto habitacional en Tipitapa" y "Fortalecimiento de capacidades para la reducción del riesgo".
Por una parte tal recorrido podría sonar al refrán de "el que mucho abarca poco aprieta", pero tampoco podría suceder de otra manera. La realidad parcializada de cara a obtener subvenciones, y segmentada por disciplinas profesionales, no organiza el escenario cotidiano de la gente. La necesidades en todas estas esferas: salud, vivienda, fortalecimiento comunitario a nivel organizativo y de capacidades… están imbricadas en la vida diaria de las gentes y, en coherencia, también en la metodología de intervención de mis compañeros del Instituto. Así pues mi acercamiento a su trabajo había de suceder de tal forma, como una hebra que se va entretejiendo y creando una estructura, para mí, un esquema de comprensión del contexto actual nicaragüense.
He hecho resaltar en negrita algunos de los proyectos que conocí de primera mano, que Amycos ha apoyado como agencia cofinanciadora entre otras agencias españolas, inglesas, escocesas y holandesas que trabajan con el Instituto Juan XXIII.
A través de ellos 34 escuelas se han beneficiado de material y de procesos de capacitación (3.723 estudiantes y 220 docentes), 267 personas (59 familias) del casco urbano que vivían en condiciones precarias y de riesgo se han beneficiado del proyecto de vivienda; 517 personas beneficiarias de pozos de agua...
Estos datos los recojo porque quiero visibilizar y reforzar que se pueden hacer cosas, que estos chicos que nos cruzamos por las calles, que no sabemos muy bien qué consecuencias tienen sus esfuerzos, arriman el hombro y que, a través de procesos acompañados por buenos profesionales, la gente puede ser protagonista y agente de su propio desarrollo.
Con ello no quiero decir que esté conforme con la cooperación y el concepto de desarrollo existente, el cual necesita una revisión desde la raíz.
Hay que caminar hacia un cambio de paradigma, la deconstrucción del concepto de desarrollo y la invención de un “algo” que guíe acciones no desiguales. Pero mientras…habrá que caminar, con coherencia y responsabilidad, pero caminar.
Como dato final, para dar qué pensar en cuestiones de género, según la memoria del 2008 del Instituto Juan XXIII, en los proyectos educativos la representación de la participación de la mujer era del 98%, y en los de formación de líderes el 75%... ¿Qué le lleva a la mujer nicaragüense a ser más participativa en un contexto fuerte de machismo? ¿y si pensamos a su vez en la diferencia de porcentajes por ámbito de actuación?...
Como veis mi fuente de referencia ha sido la memoria del Instituto, y además de por una razón de contenido de trabajo, tiene otra visual. Bastantes fotos que documentan gráficamente la misma son autoría mía. Para nada son grandes imágenes, pero si mis compañeros nicas se identificaron con mi ojo fotográfico, eso me dice que miramos el mundo de forma parecida, o que me supe acercar a su mirada. Las dos opciones me gustan. Os invito a que la oteéis.
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IMPRESIONES DE UNA NUEVA COOPERANTE
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Elsa (izq.) pasó el mes de julio en Nicaragua, visitando los proyectos que Amycos lleva a cabo allí. Ella, y otra decena de trabajadores de Caja de Burgos, quisieron conocer cómo trabaja Amycos y cómo vive el pueblo nicaragüense con la intención, de un futuro no muy lejano, comenzar su propia andadura de solidaridad y lucha por la justicia a través de Voluntas.
Tras su regreso, Elsa comparte con nosotros sus reflexiones.
Hace ya días que hemos vuelto de Nicaragua el grupo de Voluntas de la Caja, pero las experiencias vividas allí nos acompañan cada día y permanecerán siempre dentro de nosotros como algo único e irrepetible. Personajes de allí como Indiana, Ana María, Emilio o Emperatriz habitarán desde ahora en nuestros recuerdos y en nuestro presente. También las personas de la Caja que hemos compartido esta experiencia: Raquel, Begoña, Angel, Diego, Amaya, David, Oscar, Carlos, Iván y Elsa nos sentimos ahora muy cerca después de vivir en estrecha convivencia momentos tan intensos, y os agradecemos vuestro apoyo y el interés que habéis demostrado siguiendo día a día el blog de Amycos. Desde que hemos vuelto nos hemos empeñado en buscar ocasiones para reunirnos de nuevo y revivir el espíritu nica que compartimos, y avanzar en el desarrollo de un proyecto de la Caja allá.
Las semanas de convivencia que hemos pasado entre nosotros y con la gente de allí nos han enseñado muchas cosas. Algunas están relacionadas con la realidad de nuestro mundo y la miseria en la que vive una gran parte de la población mundial que carece de productos básicos como alimentos, agua o un techo para resguardarse de la lluvia; pero aunque pueda parecerlo, la experiencia no ha sido de tristeza y pesimismo, sino de alegría, de superación y de esperanza.
Las situaciones vividas nos han hecho reflexionar sobre nuestra forma de vivir en la sociedad “desarrollada”, basada en el consumo, que nos brinda todos los bienes materiales pero que en el camino ha perdido valores esenciales y que genera en muchos casos ansiedad, crispación, soledad y estrés.
Las personas con las que hemos convivido nos han impactado con su forma de sonreír a la vida, con sus ganas de luchar por mejorar su situación y la de los que lo rodean, con su cariño, su generosidad sin límite, su calor y su forma más simple y más humana de entender la vida.
El viaja de Nicaragua ha sido un viaje de reflexión, de conocimiento y de aprendizaje. Hemos conocido otro país, otra cultura y otra forma de entender el mundo y de vivir la vida, y hemos aprendido sobre nosotros mismos a través de personas que, sin tener nada, nos lo han dado todo. Creo que una vivencia como esta es capaz de transformarnos en muchos aspectos, y estamos trabajando para desarrollar un proyecto propio que permita a otros compañeros vivir una experiencia tan gratificante como la que hemos vivido nosotros.
Elsa Martínez Caballero
Voluntas Caja de Burgos
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ENTREVISTA A UNA "JOVEN SOLIDARIA"
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Asunción Bautista es una de las participantes del programa "Jóvenes Solidarios" en el que esta año ha participado AMYCOS. A través de esta entrevista puedes conocer cuál ha sido su experiencia de voluntariado y qué es lo que ha descubierto en Nicaragua.
- ¿Cuánto tiempo estuviste y qué hiciste durante tu estancia? Qué lugares visitaste, dónde te alojaste, …
Mi estancia fue del 06-07-07 al 06-08-07 al principio estuve realizando un curso de cooperación sobre la situación de Nicaragua y conociendo los diferentes proyectos de desarrollo de varias organizaciones y colectivos con los que colabora Amycos. Después realice en Betania un estudio de la situación familiar a través de entrevistas personalizadas, un informe sobre la situación y expectativas de los jóvenes para que posteriormente las acciones que se desarrollen en la comunidad sean encaminadas a la problemática familiar ( salud, violencia de género, habitos alimentarios, analfabetismo…). A la vez colabore en un proyecto que se desarrollaba en dicha comunidad con los jóvenes, niños y adolescentes sobre educación en valores y responsabilidad en el desarrollo de la comunidad. Me alojé en la Casa de la Juventud de Managua y después en la casa comunal de la comunidad de Betania
-¿Por qué decidiste hacer ese viaje?
Tenía la inquietud y necesidad de conocer como se desarrolla la labor de las ONGs en esos países y como afecta a la comunidad.
También colaborar en dicha labor, y aprender de las costumbres, valores de la gente de Nicaragua.
-¿Elegiste Nicaragua por alguna razón en especial?
Si por ver como un país rico en riquezas naturales está empobrecido y como el pueblo lucha por su desarrollo con el apoyo exterior.
-¿Cómo describirías la situación en la que viven sus habitantes?
Una situación de pobreza pero con el deseo que mejorar dicha situación.
-¿Qué es lo que más te llamó la atención?
El cariño, los valores y la lucha que tiene la mujer de Nicaragua.
-¿Cuáles crees que son sus principales carencias o necesidades cotidianas?
La alimentación, el agua potable, la vivienda, la educación superior, la falta de empleo.
-¿Cuáles son los principales problemas a los que debe hacer frente ese país, o sus habitantes? (Corrupción gubernamental, desigualdad, explotación de las multinacionales, …)
Explotación de toda la riqueza que tienen de recursos naturales por las multinacionales con la permisividad de los gobiernos del ¿primer mundo? Y de su propio gobierno. Las deudas internas del país, el desigual reparto de las riquezas... Uno de los problemas fundamentales es que ellos empiecen a concienciarse que el pueblo es el motor del desarrollo económico, educativo, social y que deben luchar para conseguir que mejore su situación. La ayuda externa en este caso y la religión a parado este proceso de lucha, creando en las mayoría de los casos gente dependiente de sus ayudas y no participes de su cambio.
-¿Qué se puede hacer desde aquí para mejorar su situación?
Apoyar las ONGS como Amycos que favorecen el desarrollo del país haciendo participes directos a sus destinatarios. Concienciar al resto de la población de la situación del mundo por el capitalismo, consumismo y mal reparto de las riquezas. Ser coherente en tu vida, potenciar los valores como la solidaridad, igualdad, y apoyo mutuo. Sentirte y hacer sentir a las personas como ciudadanos del mundo y responsables de la situación actual.
-¿Percibiste la llegada de algún tipo de ayuda a nivel internacional? ¿Entraste en contacto con otras ONG´s o cualquier otro tipo de organismo de cooperación…?
Sí conocí la labor de Amycos en Nicaragua con sus diferentes proyectos, también entre en contacto con la labor de otros organismos de cooperación y colectivos favoreciendo el desarrollo en las comunidades.
-En tu opinión, ¿crees que el actual camino que estamos llevando en los países desarrollados es el adecuado para solucionar los problemas de desigualdad entre Norte y Sur? ¿Qué cambiarías?
Me gustaría contestar con este texto de Galeano que refleja muy bien lo que siento. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho a soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juegan el niño sin saber que juega; en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar; si no los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que la los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero; nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la comida no será mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda con espalda; una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América, una mujer india, gobernará Guatemala y otra Perú; en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo; la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "Amarás a la naturaleza, de la que formas partes"; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero. Patas Para Arriba, Eduardo Galeano, 1999.
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REFLEXIONES DE UN VOLUNTARIO
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Unas fotografías de Ciudad Sandino tomadas por otro de los voluntarios de AMYCOS tiempo atrás fueron su primer estímulo para esta experiencia. Desde entonces, Jose venía planteándose la idea de viajar a Nicaragua para conocer esa realidad.
Su estancia duró dos meses, gran parte de los cuales los pasó colaborando con el proyecto JYNCE (Jóvenes y Niño Con Esperanza) con el que AMYCOS trabaja estrechamente. Allí colaboraba en las diferentes actividades y trabajos que se llevaban a cabo y, tal y como le vemos en la fotografía, daba clases a varios de los chicos que forman parte de este proyecto.
Estas son algunas de las reflexiones que, tras su viaje, quiso compartir con nosotros.
Todo es muy precario y desde luego que no tienen unas condiciones de higiene, salud y educación dignas. Suena fuerte, pero la miseria es su forma de vida cotidiana, sin embargo me entusiasmó la alegría de la gente y que bailen a todas horas y muy bien.
Resaltaría dos problemas como algunos de los más graves: la corrupción gubernamental, gobierne quien gobierne, y el analfabetismo de las personas. Las instituciones públicas parecen de “mentira” o de “broma”. El sistema real para tramitar muchos permisos es la “mordida” o el amiguismo. A menudo son escollos insalvables de muchos proyectos de desarrollo.
Por otro lado, la educación de las personas es fundamental. Los dos problemas están ligados puesto que una persona sin educación no sabe, por ejemplo, qué derechos puede exigir al gobierno. Por esta razón creo que la educación por parte de los ciudadanos y la dificultad económica para desarrollar las iniciativas que puedan tener son sus principales carencias.
Las ONG´s mejoran considerablemente las condiciones de vida de los ciudadanos a través de una vivienda digna, proporcionando educación o salud. Sin ir más lejos, es impresionante ver el impacto de la labor de Amycos en muchas familias. Sin embargo el asistencialismo no contribuye al desarrollo.
El gobierno español y la UE por otro lado, deberían colaborar con el gobierno nicaragüense para desarrollar políticas serias y rigurosas.
A menudo en Nicaragua recurren al colonialismo español, al FMI, a la guerra fomentada por los americanos o al Banco Mundial, entre otros aspectos, para explicar la pobreza nicaragüense. Yo no les quito culpa, pero con todo y sobretodo, hoy por hoy, cuando Nicaragua vive una situación más estable sin tanta ingerencia extranjera, opino que son los propios nicaragüenses los que más pueden cambiar y mejorar el país.
La ayuda internacional es vital para el desarrollo, pero su eficacia y sostenibilidad está supeditada a la voluntad del gobierno y de los beneficiarios de cada proyecto.
Durante mi estancia estuve en contacto con varios tipos de organismos de cooperación como son la Agencia de Cooperación Española (AECI), otras ONG´s como Redes de Solidaridad o con organismos locales como el Instituto Juan XXIII. En concreto me gustó mucho un proyecto de la AECI, porque es fácil apreciar el cambio integral que las familias beneficiarias han experimentado.
El Instituto Juan XXIII es un organismo local de ayuda al desarrollo que, a mi entender, realiza una labor magnífica creando redes de salud y educación e integrando proyectos aislados, de hecho, firmamos un acuerdo con ellos para que apoyen nuestra venta social de medicamento, pero aún así quedan muchas cosas por hacer.
Una de las estadísticas más descorazonadoras para mí es la que indica que las diferencias entre norte y sur aumentan en lugar de disminuir, a la par que también aumenta la pobreza en el mundo a pesar de “tanta” ayuda internacional. Es evidente, pues, que no se lleva el camino adecuado.
¿Qué cambiar? Cambiaría muchas cosas. Por ejemplo, globalización económica sólo de la mano de la globalización social… ¿puede hacer una empresa española en Nicaragua lo que no hace en España simplemente porque allí no existen leyes?
También, me uno al eslogan de Natura, “piensa globalmente, actúa localmente”.
Concienciar a nuestra sociedad es fundamental. Por ejemplo, se oye continuamente que la inmigración está aumentando la criminalidad y saturando la seguridad social. ¿Es una visión sesgada? ¿Les reconocemos también que están prestando un servicio impagable a la sociedad como cuidar de gran parte de nuestros ancianos? ¿Les integramos en nuestra sociedad? ¿Les tratamos como iguales?
En fin, no me quiero ir por las ramas… creo que hay muchas cosas que cambiar y todos podemos contribuir al cambio… piensa y conoce globalmente, pero actúa localmente.
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CARTA DESDE NICARAGUA
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Rosa Merchán (dcha.) es otra de nuestras voluntarias. Ella viajó como cooperante a Nicaragua con AMYCOS entre el 2 y el 30 de enero de este año. A la vuelta nos contó, con sus propias palabras, lo que supuso para ella este viaje.
Primero que todo, quisiera agradecer a Amycos la oportunidad que me ha ofrecido para viajar a Nicaragua y todo el apoyo logístico y emocional que durante mi estancia me brindó. Esta es la primera vez que realizo un viaje de cooperación, y hacía tiempo que tenía el deseo de realizarlo. Uno siempre piensa que quizá puede aportar algo y echar una mano, pero aparte de eso, lo que en particular buscaba de este viaje era una experiencia personal y conocer de primera mano un mundo, que sin duda, me era bastante ajeno, y que por mucho que te lo muestren en televisión, te lo cuenten y todo lo demás, no hay nada como vivirlo directamente.
La forma en que Amycos plantea (y planea) un viaje de un mes me pareció muy interesante. Aunque la idea es colaborar en un proyecto concreto durante la estancia, es sobre todo planteado como un viaje de conocimiento de la realidad del país, la posibilidad de visitar varios proyectos que Amycos apoya y ver así cuales son los diferentes modos de trabajo y desarrollo social en Nicaragua. Tras mi experiencia soy realmente consciente de la importancia que tiene esta forma de enfocar la estancia, pues un mes ha sido en mi caso, el mínimo de tiempo necesario para "poner los pies sobre la tierra", ser consciente de la dura realidad que me rodeaba, sobreponerme al fuerte impacto emocional que esto supone e integrarlo todo de modo que fue a partir de la cuarta semana cuando pude sentir que sería realmente capaz de rendir al máximo. Fue entonces, cuando sentí la necesidad de quedarme por mucho más tiempo.
No quiero decir con esto que sintiera que no estaba colaborando o realizando una labor de utilidad, pues muchas veces, sólo con estar apoyando y sobre todo escuchar a las personas, niños y mayores, uno tiene la sensación de estar aportando más que el propio trabajo que se está realizando. El proyecto en el que estaba colaborando a diario es JYNCE (Jóvenes y Niños con Esperanza), este proyecto está ubicado en San Judas, uno de los barrios más pobres de Managua. Consiste en un consultorio médico, laboratorio y dispensario de medicinas que funcionan por la mañana, y por las tardes voluntarios imparten clases de reforzamiento escolar a los niños. En mi caso, como el curso escolar empezaba a primeros de Febrero me he perdido la alegría de los niños que sin duda es algo muy gratificante, aunque a cambio he tenido mucho contacto con los voluntarios, en su mayoría adolescentes, lo cual me ha enriquecido mucho.
Tuve la suerte de visitar otros proyectos que Amycos apoya para conocer como funcionan. Estos proyectos son los siguientes:
- La Casa Hogar que acoge a niñas adolescentes con problemas familiares, Natras que es un proyecto con niños trabajadores y el Proyecto Samaritanas que presta servicio a mujeres, adolescentes y niñas en alto riesgo de Explotación Sexual. Estos proyectos son desarrollados por las Comunidades Eclesiales de Base (C.E.B.).
- El instituto de Acción Social Juan XXIII, que desarrolla variados proyectos cubriendo las áreas de salud, educación, vivienda, prevención y actuación en casos de desastres o catástrofes.
- Viviendas construidas para familias de mínimos recursos en la zona de Posoltega. Pude conocer el entorno y la vida rural de las comunidades donde han sido construidas. Amycos colabora con la Fundación de Augusto César Sandino ( F.A.C.S) para el desarrollo de estos proyectos de vivienda.
Por otra parte, también tuve la oportunidad de conocer uno de los lugares que más me ha impactado, La Chureca, el mayor basurero de Managua, donde en un poblado colindante habitan un buen número de familias que sobreviven recolectando materiales reciclables (plásticos, hierro, cinc, papel, etc.). Aquí se están llevando a cabo pequeños proyectos de micro-créditos de modo que algunas familias puedan prosperar y también se está rehabilitando una pequeña escuela.
La sociedad "Nica" a pesar de la pobreza, en muchos casos extrema, es una sociedad muy alegre, con su manera "tranquila" de ser, muy abierta y acogedora. Personalmente, me enriquece su modo de ver la vida, y la forma de hablar abiertamente sobre las emociones con gran sensibilidad. Igualmente, disfruté de las largas conversaciones sobre la política local e internacional, que son algunos de los temas favoritos de la mayoría de los nicaragüenses.
Me han preguntado varias veces al volver qué es lo que me traje de Nicaragua. La respuesta es sencilla, sobre todo aprendí muchísimo de la gente, de las historias, de la cultura, de la forma de vivir, de las necesidades, nunca imaginé que en un sólo mes pudiera cambiar tanto mi modo de mirar al mundo. De algún modo, ya no puedo volver a "mi mundo" anterior como si todo lo demás no existiera, y aunque es necesario un tiempo para digerir lo que uno vive tan intensamente en unas pocas semanas, creo que en cierta manera he adquirido un compromiso conmigo misma que me obliga a ser consciente de que ese mundo es también mi mundo.
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VIAJE A LIBERIA
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Uno de los colaboradores de Amycos ha pasado su verano en Liberia trabajando en campos de refugiados. Desde aquí te invitamos a que conozcas algo mejor la realidad de este país de África occidental a través de su testimonio.
La idea de viajar a África llevaba tiempo rondándole la cabeza, y este verano aprovechó la invitación del presidente del Servicio Jesuita a Refugiados, Alberto Plaza, para desplazarse hasta Liberia, donde permaneció dos meses y medio.
David explica que, debido a la difícil situación política y social del país, estuvo la mayor parte del tiempo en Monrovia, la capital, pero que desarrollaba su trabajo en la región selvática de Bomi. Allí su principal tarea era facilitar el retorno de los refugiados a su lugar de origen, mediante la reconstrucción de escuela y el desarrollo de diferentes proyectos agrarios.
Tras quince años de una violentísima y sangrienta guerra civil, y del mayor despliegue de fuerzas y funcionarios de Naciones Unidas de todo el mundo, se ha llegado al mantenimiento de una paz forzada desde hace tres años, en la que el gobierno está presidido por Ellen Jonson (primera mujer africana en el poder). En mayo de este año se decretó el cierre legal de todos los campos de refugiados que poblaban el país, por lo que la vuelta a casa de los miles de desplazados es una de las necesidades básicas de Liberia.
Además del profundo trauma psicológico que deja una guerra civil en cualquier sociedad, una herida que, como señala David, “tardará años en cerrar”, no debemos olvidar que Liberia se encuentra en una situación de extrema pobreza y desamparo.
Nuestro colaborador asegura que no hay luz ni agua corriente en todo el país. “Hace unos meses se inauguró un semáforo en la capital y supuso todo un motivo de celebración”, afirma David. Esta difícil situación contrasta con la multitud de recursos que tiene el país: “agua, diamantes, caucho, un puerto estratégicamente envidiable,…”. Sin embargo la corrupción, el alto porcentaje de armas en la zona, la falta de infraestructuras, la peligrosa inestabilidad social y el alto riesgo de un nuevo enfrentamiento hacen que la situación no mejore. Además, cabe señalar que hay muchos intereses en que esto no cambie. “Existen muchos intereses para que este puerto esté desestabilizado para todo tipo de tráfico: diamantes, armas, drogas,… y los conflictos en el país favorecen esa instabilidad”. Pese a esta dramática situación David afirma que “a la vez escuchas un clamor de esperanza ante la vuelta a la normalidad. […] el país está, poco a poco, creyendo en esa posibilidad de paz”.
Desde su experiencia, David asegura que, en muchos aspectos, la actual forma de trabajar desde el Norte para solucionar los problemas en el sur, y más concretamente en África, no es la adecuada. El principal error que señala es que su sociedad es radicalmente distinta a la nuestra. Su forma de concebir el mundo, la religión, la familia, es muy diferente y esto hace que nuestra idea de desarrollo no se adapte a sus verdaderas necesidades. “Vamos a ayudarles, a desarrollarles, desde nuestra visión”. Sin embargo David reconoce que la educación es el eje para que la actual generación África pueda mirar con esperanza al futuro, y que la divulgación en los países ricos de la verdadera realidad africana sigue siendo imprescindible.
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