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A continuación adjuntamos el relato que Arnaldo Zenteno nos regala sobre la inauguración del proyecto en la comunidad de Betania celebrada el pasado sabado día 10.
8 años de Lucha y por fin, ya tenemos nuestra Casa digna. Asi se expresaba Norma en la Misa de Acción de Gracias.Por fin- este 10 de Noviembre- después de 8 años de lucha, se inauguraron las 32 Casas de Betania, Posoltega.
El camino ha sido largo y arranca a raíz del Huracán Mitch. 8 años de vivir en champitas de plástico y luego de lámina, en medio de los calores inclementes y del polvo infinito de esta zona de Chinandega, y en medio del agua y del lodo y de lluvias torrenciales como las de este año 2007.
8 años de ánimo y desánimo, de esperanza y desesperanzas, de ayuda generosa y de ataques. 8 años de caminar con un deseo firme:tener una casita digna. Estas casitas, muy bellas y bien hechas se han construido con dos manos y un corazón: La mano de ustedes con todo su trabajo, las manos de Ester e Indiana de este proyecto que impulsaron las CEB-apoyadas también por la labor del Equipo Misionero CEB, y las manos de Amigos Solidarios, como son Amycos y el P.Miguel y su Parroquia que desde España con cercanía solidaria han apoyado económicamente.
Resumiendo en pocas palabras eso intensamente vivido, retomo las palabras que para la inauguración les escribió el P.Miguel todo eso quedó atrás: " Atrás quedan los arrestos, la cárcel, las huidas a la milpa, ponernos delante de los tractores, procurar que no nos agredieran otros hermanos pobres como nosotros, viajes a Managua ante el Ministerio, acusaciones en los periódicos, salidas en busca de otras tierras, vivir en champitas que mal nos tapaban del calor y de la lluvia...
La primera frase que quiero decir es ¡lo conseguimos! ¡hay tantos que no se lo creían! ¡y no ha sido la victoria de uno, ni de alguno, ha sido la victoria de todos! Todos deberían pensar en cómo fue que lo conseguimos, ¿gracias a qué? Y no hay una sola respuesta, son varias... hemos sido tozudos, nos hemos organizado, hemos peleado juntos, hemos creído que podríamos lograrlo, hemos trabajado juntos, nos hemos fiado los unos de los otros, hemos confiado en la ayuda de Dios..."
En el camino quedaron unos de los mejores líderes como Manuelito Quiroz, Chente Picado y Otilio Quiroz, que muriendo de insuficiencia renal como tantos otros afectados del Nemagón y que están ahora celebrando este triunfo desde el cielo.
Este 10 noviembre compartimos la alegría de la Inauguración de las casas, aunque realmente se inauguraron antes cuando los pobladores entraron a ellas para defenderse de las inclementes lluvias de octubre. Las casas son muy bonitas y funcionales y muy bien construidas. Y todas ya están pintadas y arregladitas con sus divisiones interiores. Y este día estaban engalanadas con festones y chimbombas.
En la Eucaristía que celebramos en el Ranchón, nos reunimos la gente de Betania, con vecinos de Soledad, Nueva Jerusalén, Santa María, Posoltega, Nueva España y con unas 32 personas de las CEB de Managua. El Párroco de Posoltega acompañado por Arnaldo, presidieron la Eucaristía celebrada por todos. En la primera lectura retomamos Isaías con su mensaje de Esperanza para los desterrados en Babilonia, y para nuestro Pueblo en el destierro tremendo de la pobreza y exclusión. La Tierra Nueva y el Cielo Nuevo se llaman Alegría y Contento, la señal de la presencia y consuelo de Dios es que construirán sus casas y las habitarán y pastaran juntos el lobo y el cordero. Así hoy es día de tanta alegría y de fraternidad, habitan las casas que ellos campesinos aprendieron a construir trabajando hombres y mujeres acompañados en esta labor por Damaris la arquitecta (embarazada) y por Raúl el maestro albañil. Acompañados en todo este proceso por Emilio de Amycos y por Ester en la parte administrativa-económica y por Indiana en la parte de promoción social.
En la Homilía animados por el Párroco, el P.Edwin,dimos gracias juntos recordando lo vivido, y pensamos en el futuro. Cómo no quedarnos en lo ya logrado, cómo no encerrarnos en las casitas terminadas y que se termine el proceso. Qué van a sembrar en sus ¾ de manzana, qué vamos a hacer en común para el futuro. Con razón en la carta del P.Miguel-que Isabel leyó en la Misa, nos decía:
" Pero no nos desmemoriemos ¡que no se nos olvide nunca donde estuvimos, como estuvimos y como conseguimos salir adelante! ¡que no se nos olvide explicárselo a nuestros hijos... para que no olviden su origen y siempre tengan su casa y su mano abiertas a los pobres que miren a su alrededor! ¡que no se nos olvide nunca jamás darle gracias a Dios porque Él se compadeció de nosotros...! Pero además de darle gracias le hemos de pedir que ponga instituciones y personas allí donde hayan necesidades y así conseguir mejorar la situación de nuestros hermanos.
Ojalá se oyera algo así como "Una comunidad que no era nada... y ¡miren cómo viven! ¡con qué armonía! ¡con qué vidas más ejemplares!... no existen las peleas ni los insultos, nunca hay bolos, ni droga, ni se juegan el dinero, y los esposos se respetan, y cuidan con ternura y responsabilidad de sus hijos, son lo más de fiar que hay, trabajan lindo, los jóvenes se sienten responsables de la comunidad y estudian, y ya han salido un poco de buenos profesionales, no hay ni un niño que no vaya a la escuela, y ni un solo adulto es analfabeta, y se juntan los domingos para rezarle a Dios para que los haga mejores y para darle gracias por la vida... y ya unos pocos se han casado ante Dios, y..."
Un momento muy importante de la Eucaristía fue el Ofertorio: Norma de Betania fue comentando las ofrendas que iban poniendo sobre el altar 7 Mujeres. Cito textualmente su mensaje, guardando su ortografía, guardando su sencillez y profundidad conmovido viviendo el papel recotadito y su letra menuda y firme con que escribió el ofrecimiento: "Te presentamos el cemento, la arena, el pidrín, el agua, el hierro porque unidos hisieron posible la consolidación de las paredes de nuestras casas. La pala, el martillo la piqueta el bidón el serrucho El alicate y la piocha que el hombre ha creado para la realización del trabajo de construcción de viviendas. El alicate y alambre por permitirnos tener la energía eléctrica en nuestra vivienda. El trozo de yeso el cual permitió la división de nuestros cuartos, La lamina de persiana permitiendo ventilación y vistosidad a nuestra vivienda. El ramo de flores como fruto de la alegría que hoy se nota en nuestro rostro, y entre otra herramienta tan bien le ofrecemos a Dios el grupo de hombres y mujeres que con tanta abnegación responsabilidad y entusiasmo trabajaron para que nuestro sueño se hicieran posible. Por todo esto que nos a dado Gracias Señor"
Realmente lo que expresó Norma expresa muy plenamente la experiencia que han vivido al ir construyendo sus casitas.
Después Arnaldo presentó el Mural en que jóvenes de Betania y de Managua habían puesto junto al nombre de Betania, los nombres de los organismos colaboradores.Amycos-Junta Castilla y León, la Parroquia Pelegri (de donde es el P.Miguel),Cnp, Ceb. Todas-todos en esfuerzo común. Al terminar la Comunión el Alcade Posoltega dijo unas breves palabras sobre el compromiso con el Pueblo y entregó dos reconocimientos uno a las CEB que recibió el Colocho, y otro a Ester por su labor. Emilio de Amycos leyó una carta de una brigadista de Amycos que estuvo en Julio por acá . En este momento y desde el inicio al presentarse las comunidades y las visitas, los aplausos alegraron la celebración. Terminamos la Eucaristía con la bendición conjunta de las Casas representadas por un grupo de Mujeres de todas las edades y por un varón.
Luego vino la comida muy abundante- pelibuey, chancho, y un fresco. Todo esto colaboración de entre todos, aun fiando para el azúcar del fresco. La fila era interminable, pues como suele pasar para comida vino más gente de Betania y de sus alrededores. Pero alcanzó para todos.
Después vendría la fiesta que seguro fue en la noche, pero como no llegaba el sonido, las personas que vinimos de Managua, regresamos pues todavía nos quedaban unas 2 horas de camino. Regresamos contentos y alegres por lo intensamente vivido y alegres en especial por y con la alegría de la gente de Betania con sus casitas dignas y hechas en trabajo comunitario. También veníamos con el deseo y preocupación de que esa labor siga adelante y que no al concluir las casas, se cierren las puertas de las casas en el individualismo que nos contagia esta sociedad tan consumista e insolidaria. Queremos más bien seguir soñando, seguir luchando.
Arnaldo Zenteno S.J.
Comunidades Eclesiales de Base.