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El Norte y el Sur, dos caras de la moneda, forman parte de una unidad, un mundo, pero que al igual que en el plateado dibujo, una cara y una corona viven cerca pero no se miran. Sólo se dan la espalda... Quizá la moneda represente el planeta tierra, la cara represente la humanidad y la corona represente la plata. Es larga la tradición de explotación que el Norte ha ejercido y ejerce sobre el Sur. Desde tiempos coloniales hasta la actualidad. Desde que las tres carabelas surcaron el Atlántico hasta que ahora las empresas transnacionales gozan de importantes privilegios para explotar recursos naturales donde no les pertenecen, el Norte se ha nutrido de beneficios que han ido forjando su posición de superioridad económica actual. Y no se trata de estigmatizar,dado la intención destructiva del propio término, sino de construir. En todos los bandos hay buenos y malos, hay políticos corruptos, hay intereses subyacentes, hay mentiras disfrazadas, pero también hay ideas innovadoras, buenas intenciones y ganas de trabajar por algo que marque una diferencia. De lo que se trata es de dar la palabra a quien la merece. Y en este caso, para mí, el debate sólo tiene sentido y adquiere fuerza cuando los protagonistas son precisamente aquellos que por tiempo han perdido la voz, sus intereses son el aceite del engranaje y sus miradas son las protagonistas del discurso. Hace poco me preguntaban que qué es lo que me llena, hacia donde dirijo yo el rumbo de mi carabela. Y la verdad no tengo ni pajolera idea de cómo responder a esa pregunta. Y menos dar una respuesta brillante y poético-filosófica, sólo sé lo que es cuando se siente un nudo ahí dentro, como una bicha, cuando se mira y se ve,... y se anhela que cada uno tenga lo que le corresponde, no lo que necesita porque necesidad es de nuevo relativa, y así pueda elegir, y no se trata de solidaridad ni de confraternidad, sólo de justicia y reciprocidad.
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¡Bravo!Cuánta razón tienes Ángela...
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Enhorabuena Ángela, veo que aquello ya te ha calado. Yo tampoco sé dónde terminará mi carabela, pero lo que si siento es que cuando veo esos ojos de los que hablas, esas sonrisas y esos valores de los más "pobres" mi corazón late. Y cuando el corazón late, el cuerpo y la mente redirigen su rumbo y sólo hay que dejarse fluir.
Un abrazo enorme guapa, sigue así.