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Atardecer en el Pacífico, en la playa de Poneloya, León.
Salgo del agua y se acerca una niña vendiendo dulces, se llama Bethzaida,siete años,su mamá también está vendiendo un poco más allá y su hermano mayor vende conchas desde las que se escuchan todos los mares, también los de España, me dice.
Bethzaida me pregunta cómo de grande es mi país, cuánta gente vive allá, cómo es el avión en el que he venido; me pregunta cómo ha cruzado el avión un mar tan grande... No sé si alguna vez mi preocupación por un inmigrante ha pasado de una sonrisa o un buenos días,¿cuándo le he preguntado de dónde es?¿cómo es su país?¿...?
Al irse me dijo al oído: "el sol se va a bañar"

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Gracias Inés,
a los que hemos vivido algo así tus letras nos transportan de nuevo allá.
Seguramente cuando vuelvas y veas un inmigrante le preguntarás de dónde es y le dedicarás algo más que una mirada. ¡y te sentirás más feliz que nunca por hacerlo!
Un abrazo
María (JS "recién llegada" de Bolivia)
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Inés ¿sabes por qué en una caracola se escuchan todos los mares, y suenan todos semejantes? Al ponernos la caracola en la oreja y crear vacío, escuchamos nuestra propia circulación sanguinea...globulitos rojos y blancos
a toda pastilla..... Besos, María Arnaiz
17:52
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María H:
¡me acuerdo de tí!yo también seguí tu blog, espero que haya sido buena la vuelta a España, yo seguiré escribiendo un mes más...
María A:
Qué interesante lo de la caracola, no lo sabía!Besos!