Gracias Nicaragua por darnos tanto.

Publicado el 6 de agosto de 2009 por Administrador :: 4:36   11:36  

Han pasado casi dos semanas desde que dejamos de pisar suelo nica. Desde esa madrugada en la que, en el aeropuerto de Managua, nos despedíamos de Pancho y los amigos con lo que habíamos compartidos tantas cosas.

Los 10 Voluntas regresábamos, con ciertas ganas de poder volver a disfrutar de los lujos europeos que dieran tregua a nuestros cuerpos fatigados: una ducha caliente, un colchón mullidito, una tortilla de patata, aire acondicionado... pero con mucha pena de dejar allí tantas miradas, sonrisas y esperanzas.

Es como si algo tirara de dentro para que te volvieras a apreciar la belleza de lo salvaje, de lo exuberante, de la naturaleza desbordada que es Nicaragua. Un país de lagos y volcanes, con el verde brillante de su vegetación y el marrón húmedo de sus suelos de lodo. Miles de árboles y hojas que cobijan cartones, chapas, plásticos y basuras con las que miles de personas forman sus hogares. Hogares de madres y niños, hogares de padres ausentes y tejados de zinc.

Y el sol abrasador que calienta el zinc y lo hace estallar ininterrumpidamente, como si del hilo musical se tratara, despertarse con el crujir del zinc, con el zumbido de las cigarras, el cantar de los gallos o incluso el estruendo de los rifles que celebran el viejo triunfo de un pueblo oprimido y que tras 30 años alimenta el orgullo de cada seguidor de Sandino.

Porque el nica es, ante todo, un pueblo luchador. Porque eso es lo que toca cuando se vive en una tierra bendecida por las desgracias. Porque no sólo la historia y la política ha sido cruel con ellos, la naturaleza les pone a prueba constantemente con huracanes, terremotos, deslaves y tornados, y a todo esto se suma el poder corrupto de empresas que, en su afán de enriquecerse, contaminan los suelos en los que cientos de niños pelean por sobrevivir, sin saber que, mientras, el veneno en el agua los está matando lentamente.

Rabia, uno de los sentimientos que más veces ha llenado mi corazón. Por los niños que no tienen niñez, por las niñas que en lugar de jugar a las muñecas juegan a esconder los abusos de sus padrastros, por las jóvenes que dejan de serlo para convertirse en madres solitarias, por los hombres cobardes que coleccionan hijos abandonados, por los enfermos que ya sólo piden que se oiga su voz de protesta, y las mujeres que sufren las consecuencias de una política que vende sus ideales por el apoyo falso de una iglesia retrógrada.

Amor, innumerables las ocasiones en las que hemos contemplado el Amor de cerca y con mayúsculas. Un amor que emanaba de los corazones de todos los héroes anónimos con los que hemos compartido realidades, trabajo y sueños. Mercedes, Indiana, Azucena, y tantos otros que hacen que, dentro del despropósito, todo tenga sentido. Y estoy segura que es ese amor lo que impregna el aire y que es al respirar ese aire cuando algo dentro de nosotros cambia y engrandece el valor a cada momento vivido. Porque todo lo vivido queda ya grabado y nos dará unas gafas nuevas con las que ver la realidad y nuevas herramientas para responder con criterio ante situaciones que requieran de nuestro compromiso.

Gracias Nicaragua por darnos tanto.

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